Con la llegada de la Semana Santa, Murcia se transforma en un escenario vibrante y lleno de tradición. Las calles se impregnan de la esencia primaveral, donde el aroma de las flores se mezcla con la emoción y el fervor religioso. En este contexto, los caramelos de Semana Santa emergen como pequeñas joyas culinarias que añaden un toque de dulzura a la atmósfera murciana.
En Murcia, estos caramelos son pequeñas delicias con un gran significado. Estos dulces alargados, envueltos en papel decorado con imágenes de cofradías, refranes y poesías murcianas, son más que simples dulces. Son símbolos vivos de la riqueza y la tradición única de la Semana Santa murciana, con sabores que van desde la miel hasta el limón, experimentando en cada bocado un viaje a través de siglos de tradición.
El papel decorado que envuelve a estos caramelos añade un toque de arte y devoción a la experiencia de disfrutarlos. En este sentido, Pina Nortes también dejó su huella al crear numerosas obras destinadas a adornar los envoltorios de los dulces de Semana Santa. Entre estas creaciones destaca el «Estante morao», figura emblemática de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno que procesiona el Viernes Santo.



Los caramelos murcianos son además testigos de una rica tradición religiosa y cultural que perdura a lo largo del tiempo. Su singular forma y envoltorio, los convierten en símbolos vivos de la identidad y el espíritu de la Semana Santa murciana.
Finalmente, además de la ilustración decorativa en la envoltura de los caramelos, estos también llevan refranes o poemas murcianos. Algunos de los refranes más típicos son los siguientes:

- «Las procesiones de Murcia son dignas de admiración, porque te dan caramelos de fresa, menta y limón«.
- «Viva Murcia por sus «pasos», viva por la Dolorosa, viva por los caramelos y por otras muchas cosas».
- «Fíjate bien en San Juan, que señala con el dedo a los que en Semana Santa no comen caramelos».
- «A Murcia has de amar y con un caramelo te has de marchar».
- «Cuando un nazareno veas con la túnica embuchada, no le pidas caramelos, que lo que lleva son habas».
